La ceremonia

Antes de empezar la ceremonia, puede ser útil ir leyendo los textos explicativos que se encuentran en el folleto.

La ceremonia comienza como una misa normal, solemne, con los ritos iniciales de la Misa, las lecturas y el Evangelio.

Tras la lectura del Evangelio, todos se sientan y da inicio la ordenación presbiteral.

      • Los ordenandos vienen llamados por su nombre, y estos se levantan y responden en latín: “Adsum” (Aquí estoy).

      • Después, el responsable de la formación de los futuros sacerdotes pide al Obispo que los ordene y, tras un breve diálogo en que se pregunta si los candidatos son dignos, todos se sientan y el Obispo predica la homilía.

      • Al acabar la homilía los ordenandos se levantan y el Obispo les hace una serie de preguntas (si quieren ser sacerdotes, empeñarse en predicar el Evangelio, ser fieles al Prelado…)

      • Después los candidatos se postran en el suelo en señal de humildad y de súplica. Mientras tanto se canta la "Letanía de los Santos" a quienes se pide que ayuden a los ordenandos.

Ahora comienzan los momentos más importantes de la ordenación:

      • Imposición de las manos: El Obispo impone sus manos en la cabeza de cada candidato. Es el momento en que el Espíritu Santo desciende por medio del sacramento sobre el ordenando.

      • Oración consagratoria: Estando todos los elegidos arrodillados ante el Obispo, éste dice la Plegaria de Ordenación, que expresa el sentido de la ordenación: Dios toma posesión de estos hombres y les consagra como verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento, según la imagen de Cristo sumo y eterno Sacerdote, para predicar el Evangelio, ser pastores de la Iglesia y para celebrar el culto divino. Por la imposición de las manos del Obispo y la Plegaria de Ordenación se confiere a los candidatos el don del Espíritu Santo para la función de presbíteros: son el elemento esencial de la ordenación.

Después de la oración consagratoria el diácono ya es sacerdote. Ahora los ordenandos son revestidos con la estola al modo presbiteral y la casulla, para que se manifieste externamente el ministerio que a partir de ahora habrán de ejercer en la liturgia.

A continuación, vienen una serie de ritos que se llaman explicativos.

      • Unción de las manos con el crisma: por esta unción se significa la peculiar participación de los presbíteros en el sacerdocio de Cristo. Son las manos que bendicen, que van a consagrar.

      • Entrega del pan y del vino: El Obispo pone en las manos de cada nuevo sacerdote el pan y el vino que serán consagrados en la Misa. Con este gesto se indica la función que tienen los nuevos presbíteros de celebrar la Eucaristía y de seguir a Cristo crucificado.

      • Abrazo del Obispo: Los nuevos sacerdotes suben de nuevo a ver al Obispo, quien les da un abrazo de la paz. Con este gesto, el Obispo pone como el sello de la recepción en su ministerio de sus nuevos cooperadores; los otros presbíteros presentes en la ceremonia saludan también con el abrazo de paz a los nuevos sacerdotes para el ministerio común en su Orden.

A partir de aquí la Misa prosigue como de costumbre con la Plegaria Eucarística, con la cual se alcanza el centro y cumbre de toda la celebración de la Misa. Los nuevos sacerdotes, por primera vez, pronuncian las palabras de la Consagración dichas por Jesucristo en la última Cena.